jueves, 19 de febrero de 2009

Plaza de Toros de Goya o de Madrid


PLAZA DE TOROS DE GOYA O DE MADRID


A comienzos de la década de 1870, la plaza de Toros de Madrid seguía siendo el viejo edificio que construyó Fernando VI en 1749, y que estuvo situado en las proximidades de la Puerta de Alcalá, entre las actuales calles Lagasca, Claudio Coello, Conde de Aranda y Columela.

Estando así las cosas, en 1873 se decidió sustituir esta plaza por un nuevo coso más moderno y capaz que el anterior y que fue construido sobre unos terrenos adquiridos para tal efecto en la Fuente del Berro.

La obra de la nueva plaza se encargó a los arquitectos Emilio Rodríguez Ayuso y Lorenzo Álvarez Capra, quienes realizaron una magnífica plaza en estilo mudéjar con un ruedo de 60 metros de diámetro y un aforo para 14.867 espectadores, incluidas las localidades de favor: Palco Regio, Presidencia, Diputación y Música.

Tras darse la última corrida en la antigua plaza el 19 de julio de 1874, el 4 septiembre de ese mismo año se inauguró la nueva, y en su andadura fue testigo de una de las épocas más brillantes del toreo en Madrid.

Demolida en 1934 tras la construcción de la Monumental de las Ventas, su lugar lo ocupa hoy el Palacio de los Deportes.

Relevo Generacional


RELEVO GENERACIONAL

Llegó a Barajas desde el aeropuerto de Heathrow sobre las 13:20 hora española.

Le dio mucha rabia llegar tan tarde, al fin y al cabo no le quedaba demasiado tiempo. Mañana a las 10:00 tenía que coger otro vuelo hacia Sevilla, y eso le dejaba solo unas horas para volver a reencontrarse con la ciudad que le había acogido hacía tanto tiempo. Y a su edad, su ritmo no era el de antaño.

Poco podría entonces visitar de Madrid, la ciudad que fue su hogar durante tantos años. Mientras tomaba el largo pasillo de trasbordo entre las líneas 8 y 6 en Nuevos Ministerios, se dio cuenta de que todo había cambiado, y que la poca tranquilidad que hacía apenas quince o dieciséis años se apreciaba ya había desaparecido casi por completo.

Bueno, no es que se diferenciara mucho del Londres actual, pero después de tirarse en Southampton todo este tiempo el ajetreo le era ya algo casi desconocido.

Le venían muy bien estas vacaciones; aunque estaba muy a gusto como preparador físico en el equipo inglés de baloncesto Solent Stars, deseaba perder un poco de vista cosas como el clima y la comida. Por fin, al subir las escaleras de la estación de Goya, llegó al que era su primer destino: el Palacio de los Deportes.

Llevaba mucho tiempo sin saber de él y, aunque había escuchado que el Palacio que él había conocido se incineró allá por el año 2000 o 2001, no estaba muy seguro, suponía que se habían limitado a reconstruir el original, pero nada más lejos de la realidad. Este nuevo edificio era enorme, o bien él había menguado o le parecía realmente gigantesco, como un gran trasatlántico atracado al final de la Plaza de Felipe II. Siendo un Lunes a mediodía no creía poder entrar, pero aun así se acercó a observar el edificio desde abajo. Efectivamente era increíblemente grande, sobre todo visto desde abajo.

Estando cerca de la puerta vio como venían unos chicos vestidos con chándal de color naranja y azul, y con bolsas de deporte. Se acercaron hasta donde él estaba y uno de ellos le preguntó:

- Disculpe, ¿es usted el vigilante de esto?

- ¿Eh? No, que va. Yo solía ejercer mi oficio por aquí, pero no pertenezco al personal de aquí.

- ¿Qué trabajaba aquí? ¿Y de qué?

- En su momento fui uno de los masajistas de la Selección Española durante las finales del Campeonato Mundial de Baloncesto que acogió España allá por el 86. Estuvimos en Zaragoza y Barcelona, y luego luchamos por la 5ª plaza aquí en Madrid.

Los deportistas le miraron asombrados.

- Uf, tuvo que ser algo realmente increíble. - Le dijo el primer chico que habló con él. - Seguro que este lugar le trae muy buenos recuerdos.

- Bueno, está claro que este ya no es el edificio que conocía, pero desde luego el espíritu sigue ahí.

- Ya lo creo... Bueno, ¿le apetece verlo por dentro?

- Si, claro, pero... ¿como voy a pasar?

- Pues mire, venimos aquí desde Valencia a formar parte de un torneo benéfico, y hemos venido sin masajista, así que siempre podemos decir una pequeña mentirijilla, ¿no?

Lo cierto es que el chico era muy amable. Guapo, bastante alto y de brazos fuertes, supuso que sería uno de los aleros de su equipo.

- Pues no se hable más, vamos a intentar que nos dejen pasar.

Esperaron un rato hasta que la seguridad del Palacio les permitió la entrada, aunque el control tampoco fue especialmente riguroso, y pudieron entrar todos sin más problemas. Una vez dentro, aquello le pareció de nuevo mucho más espectacular de lo que lo recordaba. Parecía como si hubieran inflado desde dentro el antiguo Palacio, y todo fuera parecido pero más grande, le dio la impresión de ver un estadio de los de la NBA.

- Increíble, ¿verdad?

- Y tanto... Vamos, tú supongo que no lo conocerías de antes, pero ha pegado un cambio tremendo.

- Estuve cuando era chaval, en un concierto de Enrique Iglesias poco antes de que se quemara todo... Y bueno, las retransmisiones deportivas por la tele, claro.

- Si, es normal... Oye, ¿te pasa algo? Tienes como un tic en el ojo...

- N... no es nada, son los nervios.

- ¿Por el torneo?

- No, tranquilo... Hace poco me abandonó la novia, y no sé donde puede estar, pero ya voy superándolo...

- Nunca te traumatices por eso, hombre... No merece la pena, te lo digo yo... A propósito, me llamo Darío, ¿y tú?

- Yo me llamo Sergio... En fin, mucho gusto, y gracias por preocuparte por mí.

- Gracias a ti por permitirme entrar.

Y ambos se dieron la mano cordialmente, y mientras que Darío seguía admirando la nueva obra, Sergio y su equipo bajaban a los vestuarios; dentro de poco llegarían los demás y querían estar preparados. Y a Sergio le costaba cada vez más controlar sus nervios, demasiada presión desde todos los ángulos...

Autor: Marcelino Andrade.

domingo, 25 de enero de 2009

Exposición Formula 1: Fernando Alonso


EXPOSICIÓN FORMULA 1: FERNANDO ALONSO



Otro fin de semana más como no puedo parar quieta en casa me entero a través de la televisión que hay puesta una exposición dedicada a Fernando Alonso en la Plaza de Dalí (también conocida como Plaza de Felipe II) cerca del Palacio de Deportes de la Comunidad.

Ni corta ni perezosa, no me lo pienso dos veces y me propongo ir a verla, mi padre, como ya es costumbre en él
cada vez que me ve coger el bolso donde suelo llevar las cámaras de fotos, me pregunta que adonde voy a ir esta vez, le comento de lo que me he enterado y decide acompañarme.

Por esta ocasión vuelvo a coger el transporte público y me dirijo en autobús hasta las inmediaciones. De camino paso por la Fábrica de Moneda y Timbre y el Palacio de Deportes. Al llegar a la Plaza de Dalí veo la enorme escultura que el artista regaló a Madrid y por detrás de ella dos enormes carpas de la Mutua Madrileña rodeadas de vallas donde se va acumulando la gente para acceder al recinto provisional allí creado.

Mientras esperamos fuera podemos observar la plaza con los centros comerciales que hay en sus aledaños y los carteles que anuncian la exposición. Llegado nuestro turno accedemos al interior y una guapa azafata uniformada con el traje publicitario del equipo al que pertenecía por entonces Fernando Alonso (Mclaren) nos explica de forma resumida lo que vamos a poder ver a continuación y nos da unas papeletas para un concurso que debemos rellenar a la salida y entregar a las señoritas que allí se encuentran.

El recorrido va desde los primeros años en los que Alonso empezó en el mundo de los formula en su niñez hasta la época actual. Pudimos observar la evolución de los coches que fue utilizando hasta llegar al monoplaza actual. En la exposición estaba expuesto el Formula 1 con el que fue bicampeón del Mundo y la Copa Mundial en donde están grabados los nombres de todos aquellos que han alcanzado tal honor. También estaba la distinta indumentaria que ha ido usando (cascos, monos, volantes, guantes…) y premios que ha ido ganando en las diferentes temporadas, así como piezas mecánicas de los coches.

Para finalizar la exposición nos muestran el Mclaren que estaba utilizando en aquella temporada y el podium de pilotos. Entregamos los cupones para el sorteo en los mostradores de venta de artículos de Fernando Alonso. He de decir que no me tocó ni el portátil ni las entradas para el siguiente premio en directo desde la línea de boxes que sorteaban. Una lastima ¡otra vez será!.

Fotos: - Exposición Formula 1: Fernando Alonso.








Avenida y Plaza de Felipe II


AVENIDA Y PLAZA DE FELIPE II


Cuando se abrió la Calle se llamó Plaza de Toros, porque conducía al antiguo coso, situado donde está hoy el Palacio de Deportes, construido en 1874 y derribado en 1934.

Recibe el nombre de Felipe II,primer Rey de la Casade Austria, al que se le recuerda, entre otras cosas, por el traslado de la capitalidad a Madrid y la construcción del Monasterio del Escorial, lugar dondetiene un sitio conocido también como la Silla de Felipe II.

En el centro de esta Plaza esta situada la estatua que Dalí regaló a la Comunidad y que representa a su Esposa.






Tregua


TREGUA



Después de la escena que habían ofrecido ambos tanto Alicia como Raúl estaban consternados. Alicia se encerró en la habitación llorando, tiró la ropa que había adquirido con Maximo en la silla del escritorio y se abalanzó sobre la cama. Las lágrimas brotaban por su rostro sin consuelo.

- ¿Pero que estará pensando sobre mi?, yo no he hecho nada malo, ¿Por qué me recrimina así? ¿Qué le pasa? Parece como si estuviera celoso, por lo que puedo deducir le ha molestado que me fuera con Maximo y no me quedara con ellos el resto de la sobremesa. ¿Qué hago ahora?- se repetía Alicia.

Raúl se había ido furioso a la suya, Toni intentó en varias ocasiones entrar a hablar con él pero desde dentro le grito que le dejara que no quería ver a nadie, incluso se cerró por dentro cosa que nunca hacia al no ser que estuviera acompañado y quisiera algo de mayor intimidad. Toni empezó a elucubrar si aquella noche que había estado en casa de su hermana había provocado que ocurriera algo entre aquella pareja de dos y por eso ahora estaban así, era la única explicación que tenía todo aquel atolladero.

Al día siguiente la casa estaba muy tranquila, no se oía nada, Toni estaba extrañado normalmente desde su cuarto escuchaba la música que Raúl solía poner todas las mañanas al despertarse mientras hacia algo de gimnasia y ahora no sonaba nada. Salió del dormitorio y vio la puerta del de Raúl totalmente abierta, no había nadie dentro, fue hasta el de Alicia y llamó para ver si había alguien dentro. Esta le respondió que enseguida saldría y desayunarían juntos. Ella estaba colocando la ropa dentro del armario de la cual cayó una tarjeta con el teléfono de Maximo de uno de los bolsillos que recogió y escondió en uno de los cajones de la mesilla. Al entrar en la cocina Toni se encontró una nota escrita a mano colocada sobre la puerta de la nevera, era de Raúl, le había llamado Javier diciendo que lamentablemente debían suspender sus días de vacaciones temporales que habían surgido problemas en la empresa y tenía que disponer de los dos, Raúl se iría adelantando y disculparía a Toni ante este diciendo que no le había podido localizar pero que en cuanto leyera su mensaje se presentara en la oficina. Toni explicó a Alicia lo sucedido y se disculpó por tenerla que dejar sola y no cumplir lo que le habían prometido, ella entendiendo la situación le dijo que no importaba que así podría descansar de estos días tan ajetreados y decorar la habitación a su gusto.

La semana fue pasando y la muchacha no coincidió con ningún de sus compañeros el resto de los días, no sabía si habrían estado por allí estos días pues según dejaba las cosas así se las encontraba al día siguiente. Mientras tanto ella había estado ocupada comprando algunas plantas y figuras que adornaran la estancia en la que iba a pasar la mayor parte del tiempo, así como haciendo la colada de cortinas, sabanas y edredón de la cama, ahora estaba todo más acogedor, con un buen toque femenino y de color, parecía otra cosa, reflejaba vida y alegría. De repente sonó el teléfono.

- Alicia, soy Toni, ¿Qué tal estos días?, te hemos dejado un poquito descuidada.

- Hola, no te preocupes, me teníais preocupada no he vuelto a saber de vosotros desde el miércoles y estamos hoy a sábado ya, os he dejado varios recados en la empresa y no me habéis contestado a ninguno, ya pensaba que os habíais olvidado de mí. Todo bien por aquí, no he parado, ya me conozco algo de los alrededores de la casa, al menos en lo que se refiere a tiendas.

- Por eso te llamo, estamos bien los dos, esta tarde pasaré a buscarte sobre las 6 así que ponte guapa aunque mucho no te hace falta porque tu ya lo eres, nos vamos de cumpleaños, hoy conocerás al resto de la pandilla, es el cumple de Pablo. Luego te veo. Besos.

- De acuerdo, hasta luego.

A las 6 en punto estaba ya Toni llamando al telefonillo, cuando Alicia bajó esperaba encontrarse allí también a Raúl, estaba un poco nerviosa por la actitud que tendría este al volver a verla pero no fue así, no estaba. De camino, en el coche, Toni la contó que primero irían a un karting que habían colocado en la Plaza de Dalí con motivo de la exposición de Formula 1 de Fernando Alonso que estaban realizando en la misma plaza, después irían todos a cenar y por último a tomar alguna copa por los pubs madrileños, al fin Alicia conocería la marcha madrileña. Al llegar al Karting ya estaban todos esperándoles incluido Raúl, recibieron a la muchacha con los brazos abiertos, todos excepto Raúl que ni siquiera le dirigió una mirada, parecía un miembro más. Toni y Pablo no se apartaban de su lado en ningún momento, ambos chicos se pelearon para montar con ella en uno de los coches, explicarla los detalles de la exposición y agradarla durante la cena. Alicia nunca se había reído tanto, todos bromeaban de la atención que ambos chicos la estaban brindando incluso las chicas la picaban haciendo que estaban celosas de tal actitud. Raúl por su parte era todo lo contrario no se acercaba a ella en ningún momento aunque la observaba desde lejos, parecía que todo el rencor de aquella noche aún seguía vivo y difícilmente desaparecería.

Alicia estaba disfrutando como una niña pequeña. Decidieron ir a la zona de Huertas a terminar de celebrar el festejo, era una zona llena de sitios de marcha según le habían contado donde sin necesidad de coger los coches podrían intercambiar de sitio fácilmente. Al llegar a uno de los pubs la gente comenzó a dispersarse, haciéndose pequeños grupos. Toni fue a por unas copas para él y para ella.

- Pensaba que nunca te iban a dejar sola – le dijo una voz por detrás.

- Tampoco es tan difícil acercarse a mi- respondió Alicia al reconocer la voz de Raúl.

Toni al volver al lugar donde había dejado a Alicia y darse cuenta que por fin, su amigo tan testarudo, se había aproximado a ella para aclarar las cosas como le había estado aconsejando durante toda la semana, fue en busca del resto del grupo y les dejó hablar a solas.

- Me he comportado como un crío contigo, no debí hablarte así el otro día, no tengo ningún derecho y menos a actuar así durante el día de hoy, entiendo que estés enfadada conmigo, eres libre y puedes proceder según creas, yo no soy nadie para juzgarte, me he comportado como un egoísta- intentaba justificarse Raúl.

- La verdad es que no entiendo porque estas así conmigo, únicamente traté de ser amable con tus clientes y lo que viste del beso con Maximo….

- No sigas, no hace falta que me des explicaciones – la cortó Raúl - Maximo es un hombre soltero, tiene fama de mujeriego aunque es muy selectivo y no elige a cualquier mujer para que le acompañe, en la empresa ya ha habido varias que han intentado cazarle y hasta ahora nadie lo ha conseguido, quizás haya puesto sus ojos en ti. Tendrás ocasión de comprobarlo pues suele venir muy a menudo a la empresa, es uno de nuestros mejores clientes.

- Pero es que puede que yo no fije los míos en él, puede que a mí él no me interese- respondió Alicia mirando fijamente a los ojos de Raúl.

- ¿Y quién te interesa a ti?- intentó averiguar Raúl.

Volvió a crearse el mismo silencio que aquella vez que estaban en casa, la situación se repetía aunque esta vez el sitio era diferente y estaban rodeados de gente. Raúl se acercó despacio a Alicia, la cogió de las manos y…

- Hola chicos, ¿Qué hacéis aquí tan solitos? La fiesta está por allí, os estáis perdiendo lo mejor, ¡mirad a Toni donde está!, no me puedo creer que esté haciendo esto con lo tímido que es- era Pablo intentando llamar su atención.

Toni estaba subido en el escenario del pub con micrófono en mano, el karaoke funcionando y la voz del muchacho entonando la letra que iba pasando por la pantalla. De repente, mientras todos estaban riendo y viendo a Toni con su magnifica actuación, Alicia creyó ver algo, se quedó mirando fijamente la sombra de una persona al fondo de la sala que al igual que ellos estaba disfrutando de la canción. Sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo como si algo la avisara de un mal presagio.

- No puede ser, es imposible, será alguien que se parece a Sergio, pero la similitud es asombrosa. Estas obsesionada, estará a miles de kilómetros de aquí y no puede saber donde estoy- murmuró Alicia.

- ¿Decías algo?-pregunto Raúl entre el ruido de la multitud- ¿Tienes frío? Estas pálida como un panal de cera. ¿Salimos fuera?.

- Si, por favor, hace mucho calor aquí y creo que me estoy mareando.

- Pablo, ahora volvemos, Alicia no se encuentra bien. Vamos a tomar el aire un rato.

- No os preocupéis, pero no os vayáis muy lejos y a ver que me hacéis por ahí solitos los dos- dijo a carcajadas Pablo.

Volvió a mirar al rincón de la sala, aquella persona ya no estaba. ¿Quién sería?. ¿Dónde habría ido?. ¿Sería Sergio?.



Autor: Raquel Sánchez.

Relatos Jamás Contados