miércoles, 10 de octubre de 2007

Bandera de Madrid

BANDERA DE MADRID

Comencé el día como los demás, yendo a trabajar, pasando la jornada con reuniones y mas reuniones, la tarde fue similar a la mañana, todo pura rutina, pero al salir parada en el semáforo me fije en el edificio de enfrente, era un Hotel, uno de los muchísimos Hoteles de Madrid que existen, normalmente todos los edificios emblemáticos de Madrid poseen distintas banderas, unas veces dos, otras tres y otras únicamente una. Este tenía tres banderas, la de mayor importancia en el centro la cual era la Bandera de España, roja y amarilla, con su escudo, preciosa para mi gusto, la de la Unión Europa con su color azulón y sus estrellas amarillas y la tercera, en esta me fije más, la preste mayor atención que al resto, era la bandera de la Comunidad de Madrid, parecía nueva y entonces me acerqué al portero y le pregunté si me podía indicar lo que sabia de este emblema.

Su cara reflejó todo, me miró incrédulo pero no por ello dejo de ser amable conmigo, alegó que no tenía información al respecto, que posiblemente en el Ayuntamiento o en cualquier Organismo Oficial de la Comunidad podrían darme indicaciones y eso fue lo que hice, no me lo pensé dos veces, me dirigí a uno de los lugares que el simpático portero del Hotel que había visto me había facilitado.

Allí estaba yo plantada en aquel lugar, dispuesta a conocer ¿qué significaba? ¿quién la mandó hacer y para qué? y aquí os lo transmito.

La bandera de la Comunidad de Madrid es de color rojo carmesí con siete estrellas blancas de cinco puntas en el centro de la misma, alineadas en dos hileras, cuatro arriba y tres abajo. La proporción es de dos de ancho por tres de largo.

Cada estrella representa cada una de las estrellas de la constelación de la Osa Menor que se recorta sobre la Sierra del Guadarrama dominando, de esta manera, el cielo de las tierras que formaban el antiguo Concejo Madrileño, creado en tiempos de la Reconquista y que ocupaba el territorio al sur de dicha sierra y alcanzaba hasta el río Tajo.

Al tener que adoptar una bandera tras la constitución de la Comunidad de Madrid, se decidió colocar las siete estrellas del antiguo Concejo Madrileño sobre un fondo rojo carmesí, color del Pendón de Castilla, antiguo reino hispánico al que pertenecieron los territorios madrileños. Las estrellas tienen cinco puntas por las cinco provincias que rodean Madrid (Ávila, Segovia, Guadalajara, Cuenca y Toledo).

Por lo tanto, se recurrió a dos antiguos símbolos vinculados al Concejo Madrileño para dotar de enseña a un territorio que alcanzó su actual configuración tras la organización provincial de España creada por el ministro de Fomento Javier de Burgos en 1833.

La definición de la bandera fue llevada a cabo por el poeta Santiago Amón, con diseño de José María Cruz Novillo, por encargo del primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina.

(Documentación extraida de: http://es.wikipedia.org/wiki/Portada. Si se vulnera alguna normativa existente en las Leyes Españolas actuales, diriganse al autor del blog vía email para retirar los contenidos que violen dicha Ley).

lunes, 8 de octubre de 2007

Apodo de los Madrileños

APODO DE LOS MADRILEÑOS

Inmersa en mis relatos se llegó la hora de la cena y oí una voz que me decía:

- Vamos Gata, deja de escribir un rato y ven a la mesa. - gritaron.

Era la voz de mi madre, se me habían pasado las horas volando, no me acuerdo ni cuanto llevaba aquí sentada leyendo la documentación que había recogido, ni traspasando lo que yo propiamente sabía, pero algo de esa frase que acababa de escuchar llamó en mí la atención. ¿Gata? ¿desde cuando me llamaba a mi así? que yo supiera nunca lo había hecho y ¿ahora por qué lo hacía? sería porque sabía lo que estaba haciendo, pero aún así decidí preguntarla.

- Mamá, me has llamado gata, y ¿eso a que viene?. - la pregunté.
- ¿No estas escribiendo sobre Madrid?. - me respondío.
- Sí, claro, de eso escribo, pero ¿que tiene que ver que yo escriba de ese tema para que tu me llames así hoy?. - la repliqué un tanto extrañada.
- Pues muy sencillo, a los madrileños nos llaman gatos y puesto que tu narras cosas sobre la ciudad hice una ironía, ¿acaso te molestó?.
- No, para nada, solo me extraño, nada más.

Cierto, así nos llaman, pensaba mientras cenaba y ¿de donde salió ese alias que nos otorgaron? ¿por qué a los madrileños les llaman gatos ? de algun lugar y a alguien tuvo que ocurrirsele, los motes nos surgen solos, esa sería mi siguiente incursión, averiguar por qué nos llaman así.

A los madrileños se les conoce con el nombre de gatos y para saber la causa tendremos que remontarnos al siglo XI, aunque la historia empieza un poco antes.

En el año 852 Muhammad I, hijo de Abderramán II hizo construir una fortaleza amurallada en un promontorio junto al río Manzanares, utilizando grandes bloques de brillante pedernal, tenía torres cuadradas y tres puertas de acceso, se le nombró Mayrit por los árabes y Magerit por los cristianos.

Muchos fueron los intentos por conquistarla, hasta que las tropas del rey Alfonso VI se acercan a la muralla con la intención de sorprender a sus moradores cuando de repente, uno de los soldados separándose de los demás, comenzó a trepar por la muralla hincando la daga en las junturas de las piedras. Subió tan ágilmente que todos los que le contemplaba comenzaron a decir que parecía un gato. Cuando comenzó la lucha este hombre ya había llegado arriba, se dirigió corriendo al torreón de la fortaleza y cambió la bandera mora por la enseña cristiana.

Y es en memoria de esta hazaña que a todos los nacidos en Madrid se les llama “gatos”.

Procedencia del Nombre de Madrid

PROCEDENCIA DEL NOMBRE DE MADRID

El fin de semana acabó, y los días vividos fueron una retahíla de preguntas de mi sobrina que no se cansaba nunca, quería saber más y más y más, jajaja, a mi me hacía gracia puesto que no pensaba que una niña de su edad le interesaran estos temas, por su modo de actuar incluso algunos, que no la conocieran lo suficiente, podría pensar que era una niña sabionda y en cambio se trataba de todo lo contrario, solamente quería aprender, ampliar sus conocimientos y eso a cualquiera le desconcertaba y cansaba, incluso a mí, acostumbrada a tratar con ella, pero yo ya que había empezado con esto, era yo la que no podía parar de querer conocer más cosas y así se me ocurrió seguir con esto y transmitiros (a quien lo lea) lo que yo misma voy averiguando.

Aprovechaba el tiempo libre, aparte de para hacer otras cosas dedicarle un tiempo, aunque breve, pues no disponía de mucho, a continuar con mis averiguaciones y así es como supe de donde procedía el nombre de Madrid.

Se ha llegado a pensar, como comentaba en mi narración anterior, que la ciudad tenía orígenes mitológicos, aunque estas teorías han resultado siempre ser más un deseo para emular la historia de otras ciudades europeas, que un verdadero rigor científico.

Los que creyeron que fue llamada "Metragirta" ó "Mantua Carpetana" y dijeron que había sido fundada por Ocno Bianor, hijo de Tiberio, rey de Toscana y de la bella Mantua, nunca imaginaron o supieron de hechos de viejas civilizaciones perdidas, las cuales, son redescubiertas por los investigadores de vez en cuando.

Algunos, dicen que la ciudad podía haberse llamado originalmente "Ursa" ("oso" en Latín), debido al gran número de estos animales que fueron encontrados en los alrededores de los montes colindantes, y que, junto con el árbol del "madroño", han sido el símbolo de la ciudad desde tiempos medievales, pero aunque posteriormente realizaré un comentario más exhaustivo de la Historia de Madrid, aquí adelanto un resumen para entender de donde procede el nombre de nuestra Comunidad Autónoma.

En el siglo II a.C. comenzó la conquista de la Península Ibérica por los Romanos, hallando tan sólo pueblos pastoriles - no había ciudades -, quedando las huellas de su paso sobre los suelos ibéricos. Y, entre esas huellas, en las tierras ribereñas del Manzanares, mosaicos, lápidas, bronces y cerámicas han sido encontrados.

Roma, sí, pasó por estos suelos. Hubo un balbuceante Madrid romanizado, un paso más en la andadura hacia la que llegaría a ser capital de un imperio poderoso.

En el siglo V los Suevos, Vándalos y Alanos invadieron la Península Ibérica. Cono no había suficientes soldados para la defensa, Roma pidió ayuda a los Visigodos quienes lograron hacer huir a los invasores.

Tras Roma, los Visigodos. Y siempre, como una estampa y una vida que van repitiéndose bajo tiempos distintos, aquellos humildes núcleos de pobladores en las márgenes de un río.

En el año 711 se inicia la conquista Islámica por el Sur de España. Lejos, en tierras del sur, se ha hundido la monarquía Visigoda junto a las aguas de otro río, teñido de sangre.

Galopan hacia el norte de la península los invasores, pero sólo en las montañas asturianas y cántabras serán detenidos. Han ido quedando a la espalda, bajo el nuevo poderío musulmán, villas y aldeas y, entre los lugares conquistados, estos pequeños núcleos de gentes, que tienen su vida a las orillas de un río, que desciende de las montañas próximas.

Más la Reconquista ha comenzado ya, y de las cumbres norteñas bajan hacia los reinos árabes contingentes cristianos. En previsión de las intentonas de éstos, los musulmanes instalan atalayas y torres fortificadas en lugares estratégicos.

Una de esas atalayas es la que Muhammad I, quinto emir independiente de Córdoba, hijo de Abderramán II, construye en una colina situada en la margen izquierda del río Manzanares.

Sobre esta colina se asentarán, al paso de los días, el Alcázar primero y el Palacio Real posteriormente. Al pie del montículo, un barranco: lo que será siglos después, la calle de Segovia. Y al otro lado de esta hondonada, otra colina: la zona que más adelante será llamada de Las Vistillas.

Es el emir Muhammad Ibn Abd al-Rahman el fundador de Madrid. Lo afirmó, sobre documentación musulmana, un hispanista eminente, Leví-Provençal, y lo rubricaron posteriormente los historiadores más autorizados en el estudio de los orígenes de la ciudad. Pero, ¿cómo nace el nombre de la villa?.

Uno de esos historiadores, Jaime Oliver Asín, ha establecido con razones firmes cual fue ese nombre "Matrice - escribe - ha sido el primer nombre de la villa. El nombre, sencillamente, del Madrid pre-musulmán".

Ese término, aludía al arroyo que discurría por entre las dos colinas enfrentadas: "Matrice", madre de aguas.

El nombre cambia cuando los árabes llegan a la zona. Esta es llamada ahora por los nuevos pobladores "Mayrit": un nombre que está compuesto por el término árabe "Mayra" (madre, matriz) y el sufijo íbero románico "it", equivalente a "lugar".

"He aquí, pues, explicado - resume Oliver Asin - por primera vez el hasta ahora enigmático nombre "Mayrit", traducción al árabe del primitivo "Matrice", hecha conforme a un patrón íbero románico, que la población de la España románica aplicaba, por costumbre, a los nombres de lugar..."

La villa ha tenido así durante la dominación musulmana dos topónimos paralelos por su idéntica construcción y por su equivalente valor etimológico. Más después de la Reconquista, uno sólo de los dos topónimos tendría que prevalecer. Y ése, sería el cristiano, es decir, el latino visigodo y mozárabe "Matrit", que todavía se conserva intacto en el gentilicio madrileño.

(Documentación extraida de: http://www.nova.es/~jlb/mad_es05.htm. Si se vulnera alguna normativa existente en las Leyes Españolas actuales, diriganse al autor del blog vía email para retirar los contenidos que violen dicha Ley).

Leyenda de Madrid

LA LEYENDA DE MADRID


- ¿Sabías que Madrid al igual que muchas otras ciudades cuenta con una Leyenda acerca de sus orígenes?.

- No, no lo sabia, ¿la tiene?.


Seguramente a mucha gente le suceda lo mismo, que desconozca que nuestra urbe tiene un mito, una historia popular no verificada ni basada en pruebas materiales que demuestren su veracidad, que va circulando de boca en boca y de generación en generación en donde se explica sus inicios y otros muchos habrán oído hablar de ella pero no conocen su contenido exacto.


- ¿Y a qué esperas para contármela?, parece interesante, estas llamando mi curiosidad Tía, cuéntamela ya.

- ¡Ya voy impaciente!, presta atención y escucha bien para que no pierdas detalle pues aquí empieza la Historia de Madrid que dice así:


Cuenta la Leyenda que la Guerra de Troya fue una guerra contra la ciudad de Troya en Asía Menor por los ejércitos griegos, tras el rapto (o fuga) de Helena de Esparta por Paris de Troya (o Ilion). Entre los pocos supervivientes que huyeron despavoridos al finalizar la Guerra se encontraba el príncipe Bianor, el cual, tratando de evitar la masacre, se dirigió al puerto buscando alguna nave con la que abandonar el país.


Al no encontrarla, se abrió camino hacia Grecia y después a Albania, donde fundó un reino. A su muerte, su hijo Tiberis, le sucedió en el trono. Tiberis tenía dos hijos, Tiberis y Bianor. El primero, legítimo de su matrimonio y el segundo engendrado con una bella aldeana llamada Mantua.


Tratando de evitar los problemas de sucesión en el reino, Tiberis dotó de una fabulosa riqueza a la aldeana Mantua y a su hijo Bianor, expulsándolos del reino rumbo a Italia.

Una vez en Italia, y en la región del norte, esta aldeana fundaría la ciudad de Manto, hoy conocida por Mántova.


Cuando Bianor alcanzó la madurez, se vio influenciado por un sueño, donde el dios Apolo le aconsejaba rehusar al reino que le ofrecía su madre, tomando la decisión de partir con sus huestes en dirección a la tierra donde muere el sol.....


- Pero y todo esto que me estas relatando ¿que tiene que ver con Madrid?, porque me estas contando un relato de griegos y espartanos por la lucha de la posesión de una ciudad y del amor de una mujer, ¿que relación tiene con todo lo que estamos hablando?.

- Ains, ¡juventud!, como te pica la rapidez por aprender conocimientos sin escuchar antes lo que te expliquen. Tiene mucho que ver y si me dejas continuar verás el mótivo, ¿puedo seguir?.

- Sí. sí, lo siento mucho pero pensaba que te estabas desviando del tema en cuestión, adelante, prometo no interrumpir más.


Como te decía antes, cuando Bianor alcanzó la madurez, se vio influenciado por un sueño, donde el dios Apolo le aconsejaba rehusar al reino que le ofrecía su madre, tomando la decisión de partir con sus huestes en dirección a la tierra donde muere el sol.


Antes de la partida, aconsejado por su madre, se puso el prenombre de "Ocno", cuyo significado era "el don de ver el porvenir en los sueños".


El viaje, que duró aproximadamente diez años, quedó interrumpido una noche, en la que de nuevo se le volvió a manifestar el dios Apolo, indicándole que, en ese mismo lugar debería fundar una nueva ciudad a la que tendría que ofrendar su vida.


Cuando Ocno despertó, pudo ver con sorpresa un terreno hermoso, apacible, rico en vegetación de encinas y madroños, con abundante agua. Cerca de este lugar, pastoreaban con sus rebaños unas gentes de carácter bondadoso y amable, llamados "Carpetanos" ó "Los sin ciudad", los cuales esperaban una señal de los dioses que les indicase donde asentar su patria.


Ocno les contó su sueño y allí mismo empezaron a construir una muralla, casas, un palacio y un templo. Cuando la ciudad estuvo acabada y se dispusieron a consagrarla a los dioses, surgió nuevamente el conflicto, ya que, mientras que unos eran partidarios del dios Apolo, otros no lo eran.


Ocno volvió a convocar a Apolo en uno de sus sueños, suplicándole que diera una respuesta a este conflicto.


Apolo volvió a aparecer y le indicó dos cosas importantes: la primera, que la ciudad debería consagrarse a la diosa "Metragirta", llamada también "Cibeles", diosa de la tierra, hija de Saturno, y la segunda, que había llegado el momento de ofrecer su propia vida para que cesara la discordia y se salvase la ciudad.


Al despertar, Ocno transmitió el sueño a sus gentes y mandó cavar un pozo profundo. Cuando estuvo terminado, se introdujo en el mismo y taparon la boca de este con una enorme losa tallada.


Todo el pueblo se sentó alrededor mientras oraban y entonaban cantos fúnebres, hasta que, la última noche de aquella luna, se desató una terrible tormenta y de las cumbres de Guadarrama, descendió en una nube la diosa Cibeles, que arrancó a Ocno de su tumba y lo hizo desaparecer.


Desde entonces, la ciudad se llamó con el nombre de la diosa “Metragirta”. Después, pasó a ser “Magerit” y de aquí a Madrid, “La ciudad de los hombres sin patria”.


- Jajaja, ahora entiendo, claro por eso empezaste a hablar de Troya, pero si como has dicho no hay hechos que demuestren que todo esto es cierto, entonces, ¿cual es el verdadero origen de la ciudad de Madrid?.

- Eso será algo que más adelante descubrirás, no quieras saber todo de golpe, tendrás que seguir prestandome atención.

- Así lo haré.


(Documentación extraida de:
http://www.nova.es/~jlb/mad_es03.htm. Si se vulnera alguna normativa existente en las Leyes Españolas actuales, diriganse vía email al autor del blog para retirar los contenidos que violen dicha Ley).

viernes, 5 de octubre de 2007

Prologo

PROLOGO


Era una noche fría de otoño, el tiempo había anunciado lluvias y tormentas fuertes para esa semana, el día había transcurrido tranquilo, casi rutinario, exceptuando el hecho de que al finalizar la noche me encontraría con una agradable sorpresa.


No era usual que mi sobrina no hiciera planes con sus amigas, pero esa semana quería pasar unos días conmigo, lo cual yo acepte encantada, eran pocas las oportunidades que teníamos para estar juntas, aunque a las dos nos gustaba y disfrutábamos en cuanto teníamos ocasión.


Esa noche decidimos hacer algo distinto a lo habitual, a lo que solíamos hacer, así que fuimos al Videoclub, alquilamos una película y pedimos una pizza para cenar.


De camino de regreso a casa empezaron a caer las primeras gotas, aún así íbamos protegidas por sendos paraguas, con lo cual no nos mojamos mucho aunque la lluvia se fue intensificando poco a poco. Una vez acomodadas en el sillón y habiéndonos ya devorado la totalidad de la cena, nos dispusimos a ver la película que habíamos alquilado. Estando a la mitad de la proyección se desató una tormenta muy violenta, los rayos iluminaban las estancias de la casa y los truenos hacían un ruido ensordecedor. A los pocos minutos de comenzar aquel diluvio ocurrió lo inesperado y algo con lo que no contábamos: se produjo un apagón general, al menos en la zona donde nosotras vivíamos.


Esto hizo que al principio nos sintiéramos un poco molestas por lo sucedido pero pensándolo bien ambas ya que queríamos algo diferente para esos días, con este corte de energía fortuito ¿Por qué no aprovechar para desengancharse de lo que hacíamos diariamente? ¿Por qué no apartar por unas horas las nuevas tecnologías y rememorar aquellos tiempos en los que no existían esas cosas y la gente se divertía de todos modos sin ello?. Buscamos algo con lo que poder iluminarnos, puesto que aquello parecía ir para largo y no tener una pronta solución, encendimos un par de velas e iniciamos una charla en la que hablamos un poco de todo.


La conversación se hizo amena y pudimos comentar y comparar cosas y puntos de vista, debido a la diferencia de edad, que normalmente no hacíamos en otras ocasiones y fue allí cuando mi sobrina me deleitó con algo insospechado:

- ¿Tía, tu conoces la Historia de Madrid?

- ¿La Historia de Madrid? – dije yo.

- Sí, bueno, es el lugar donde nacimos, crecimos y vivimos, y sería normal que en los colegios o centros de estudios nos enseñaran la Historia de nuestra Ciudad Natal. – alego ella

- ¿A ti te gustaría conocerla? – la repliqué.

- Claro que sí, lo que ocurre es que no se como hacerlo - me comentó.

- Bueno, yo puedo irte relatando lo que sepa y el resto trataremos de averiguarlo estudiando, leyendo o haciendo visitas y así podemos enseñárselo a quien como tú quiera conocerla también. ¿Qué te parece? – respondí.

- Me parece una maravillosa idea, empecemos pues.


Tenía toda la razón del mundo en lo que estaba diciéndome, ¿Qué sabemos de nuestra ciudad? ¿Conocemos la Historia del lugar donde vivimos? ¿Conocemos los orígenes de nuestra urbe, sus edificios, sus rincones, sus parajes, etc….? Estoy segura que la mayoría de personas que lean este párrafo no conocen todo sobre Madrid, así que entonces nació en mi la idea de abrir este espacio, que como pone en mi presentación, se trata de un humilde rincón que tratará de llevar hasta vuestras casas o aquellos sitios donde leáis este blog, mi recorrido por la ciudad y aquello que vaya aprendiendo de ella para ilustrar a todo aquel que abra esta pagina y ya tenga conocimientos de la capital descubriéndole cosas nuevas que no sepa y para aquellos que no la conozcan servir como guía inicial para llamar su curiosidad a conocerla más a fondo.


Estas páginas que aquí comienzo no tratan de ser una copia de toda la información que se puede encontrar a través de Internet o medios escritos, es cierto que existen innumerables datos que yo expondré en mis narraciones ya por muchos conocidos o que se puede sacar con mayor facilidad de otros lugares distintos a este blog, pero para conocer un lugar primero a de hacerse una recopilación de su origen, su historia, sus anécdotas, etc... para poder situarlo en el contexto de lo que vamos a visitar, así que este hueco que me abro personalmente en Internet hará, en primer lugar, un resumen de los hechos históricos de la ciudad que trata, aunque ya hayan sido de sobra leídos en numerosas ocasiones por todos para que sirva de enlace a lo que posteriormente relataré y de reunión de toda la documentación divulgada de distintas formas y en segundo lugar, para explicar mis visitas a lugares concretos de la ciudad contando sus inicios, el motivo de su construcción, entre otras cosas y dar un punto de vista personal acerca de lo observado.

Sin perder más tiempo en relatos personales, trataré de contar con palabras sencillas y entendibles mis andanzas por las calles madrileñas, aquí comienza:
Un paseo por Madrid.