domingo, 11 de mayo de 2008

El Cerro de Los Ángeles (Getafe - Madrid)

EL CERRO DE LOS ÁNGELES (GETAFE – MADRID)


El relato que acabamos de leer bien podría aplicarse a uno de los primeros lugares que visité en mis Paseos por Madrid, pues al igual que en el cuento anterior se trata de un lugar Santo situado en un cerro al que año tras año acuden numerosos devotos para visitar y orar a la Virgen y el Cristo que en él se hayan.


Mi viaje comenzó en una mañana de Domingo del mes de Octubre de 2007, el día anterior había disfrutado de la vida nocturna madrileña en compañía de un buen amigo y aunque mi cuerpo reposó escasas horas, decidí levantarme temprano y aprovechar el magnifico día que se presentaba, el tiempo era estupendo para la fecha en la que estábamos.


Podría haber elegido cualquier otro sitio pero como por algún lado hay que comenzar, mis pensamientos se encaminaron al mismo centro de La Península, si por alguna de vuestras cabezas pensareis que es la Puerta del Sol, pero no, La Puerta del Sol es el punto exacto donde empiezan todas las carreteras de España pero el Punto Geográfico Central de La Península se encuentra en El Cerro de Los Ángeles, es el Punto 0 Geográfico. Se encuentra situado en el término municipal de Getafe a unos 10 km al sur de Madrid.

Cogí mis cámaras fotográficas para poder transmitiros al menos de forma gráfica lo que allí me encontrara y emprendí camino. Para llegar al punto que me proponía tenía dos opciones: una era desplazarme hasta la Estación de Atocha y allí coger el Cercanias hasta la parada de Getafe Industrial, la cual es la más cercana, aunque hay que andar un trecho desde donde nos deja el tren hasta nuestro objetivo, la otra opción era ir en vehículo propio por la Carretera o Autovía de Andalucía (A-4) Salida número 13 dirección Cerro de Los Ángeles – Perales del Tajo, como yo no dispongo de él hubo alguien que se ofreció amablemente a acompañarme, así pues me incliné por la segunda opción.

Desde la Autovía y según nos vamos acercando, el Monumento que preside el Cerro se divisa como una figura imponente, de una magnitud comparable a lo que vemos en algunas ocasiones por Televisión del Corcovado de Río de Janeiro (Brasil), a medida que avanzamos en la carretera sus dimensiones aumentan.


Una vez ya cogido el desvío lo primero que nos encontramos al llegar es una carretera que sube hasta el Conjunto, a ambos lados la rodean zonas de bosque de pino carrascoso, merenderos, juegos infantiles y zonas de aparcamiento, llegamos a la entrada y un cartel nos comunica que este espacio tiene un horario de apertura desde bien temprano en la mañana, creo recordar que desde las 9 de la mañana aproximadamente hasta media hora después de la caída del sol (alrededor de las 8 de la tarde en verano y las 6 en invierno).

Llegamos al aparcamiento al aire libre que hay en el interior, dejamos el coche y entramos en la explanada que preside el terreno, el cual está formado por El Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, la Ermita, el Convento de Las Carmelitas, El Seminario Diocesano y el Antiguo Monumento, además de algunos puestos o tiendas de souvenir recordatorios del lugar para los visitantes y las maravillosas vistas que podemos observar hasta donde alcance nuestro ojo.


Cuando baje del coche lo primero que sentí fue una tranquilidad y paz desbordante, apenas se oían ruidos, ni siquiera la carretera próxima turbaba la calma que allí había, la gente, que al igual que yo, estaba realizando su visita rutinaria o por vez primera no se atrevía a alzar la voz, era como si esa figura que presidía todo impusiera respeto, y cierto que era así, era lo primero que observé, aquella imagen de un Cristo con los abrazos abiertos invitando al recogimiento, como si quisiera abrazar a todo y todos los que allí estábamos, mirarla desde abajo ya imponía pero no tanto como subir las escaleras que conducían a sus píes y dirigir la mirada hacía arriba, era enorme, según mis cálculos podría tener más de 30 metros de altura con el pedestal incluido, me sentía pequeña, un ser inferior, imagino que como deben sentirse las hormigas cuando nosotros vamos caminando cerca de ellas.

Y las vistas, ¡que decir de las vistas que hay desde allí!, mires donde mires ves una extensa plantación de árboles por un lado y otro del Monumento Escultórico, la ciudad y el marco que forman la Ermita, El Convento, El Seminario y El Antiguo Monumento.


Después bajé a la Basílica donde se realizan las Misas diarias, la cual se encuentra en la base del Sagrado Corazón, le sirve como plataforma de asentamiento, un espacio amplio la forma, cuando entró están celebrando una Liturgia pero me quedó observando el interior, hay escaleras que conducen hacía donde se colocan los feligreses y al Altar Mayor, desde una superficie elevada que existe, un rellano extenso encima de las escaleras, puedo observar todo el espacio.


Continuo mi recorrido, atravieso la inmensa explanada hacia el frente, donde está el Antiguo Monumento, al llegar a él observo con horror lo poco que queda, está totalmente destruido, destrozado por la mano humana que en tiempos anteriores no dudó en acabar con todo aquello que supusiera una molestia, ¿molestia a que o a quienes?, ¿que podrían ofender unas simples piedras?, somos racionales pero a veces esa razón de la que tanta gala hacemos nos falla y nos lleva a cometer actos impropios de nuestra raza humana.

Dejando a un lado la tristeza que recorrió mi persona por un momento, tome pruebas de ello y visité la Ermita y el Convento a través de los peldaños que conducen a ellos, lugares que culminan la visita a este entorno, ambas estructuras son edificaciones pequeñas en cuanto a lo que los visitantes pueden ver, supongo que el resto de salas no visitables esconden edificios más espaciosos, los dos cuentan con ambos altares, uno custodiado por la Virgen de Los Ángeles y el otro por una representación de Cristo Crucificado, al salir del Convento y casi dando por finalizada mi visita, observo con dolor que las paredes del Seminario también sufrieron agresiones y que como huellas que nunca desaparecen quieren ser testigos de lo que allí aconteció.


Damos por terminada esta ruta turística a este Complejo, no sin antes fijarnos en la valla que lo rodea, en ella están representadas las estaciones del Vía Crucis en toda su largura.

Abandonando la zona y volviendo al punto de partida llegó a casa con una sensación que me ha acompañado en todo el camino y que tardó días en desvanecerse, fue aquel sentimiento interior de tranquilidad, como si al llegar allí el estrés, agobio y presiones que sufrimos a diario hubieran desaparecido y se convirtieran en una simple balsa de aceite que nada la mueve, incapaz de estremecerse por nada pero se que sólo se trata de un espejismo y en cuanto recupere mi rutina mi cuerpo olvidará aquello aunque siempre me quedará el recuerdo.

El Cerro y El Pastorcillo

EL CERRO Y EL PASTORCILLO


Había amanecido un día soleado, los rayos entraban por la ventana de la pequeña casa iluminando toda la estancia, el trino de los pájaros del exterior se oía con alegría y júbilo, parecía una preciosa mañana de Primavera. Le daba pereza levantarse pero el pastorcillo sabía que tenía que realizar sus labores cotidianas, el rebaño estaba esperándole ansioso, desde la cama podía escuchar a las recién nacidas, nerviosas, jugueteando con sus madres en el corral esperando a sentir la libertad de los campos para correr y pastar a su antojo.

La noche anterior había trasnochado un poco pues se encontraba tan ensimismado leyendo aquel libro, ¿cómo podían ser ciertas aquellas historias que en aquellas páginas se contaban?, nunca le habían ocurrido esas cosas a él.

Aunque era muy joven, contaba apenas con 21 años, había tenido que tomar el mando de aquella pequeña hacienda y fortuna que había heredado tristemente de sus padres hacía tres años, pocos días después de haber cumplido la mayoría de edad. Fallecieron ambos cuando una noche de frío invierno el brasero que utilizaban por aquella época prendió la habitación mayor donde dormían, había sido un autentico milagro o quizás casualidad del destino que únicamente esa sala fuera la afectada y el resto de la casa quedara intacta. En múltiples ocasiones se había culpado de este hecho por haber resultado inútiles todos sus esfuerzos para rescatarles, de nada servía seguir lamentándose aunque lo tenía presente a diario tuvo que hacerse fuerte y luchar por sobrevivir.

Empezaba una nueva mañana y tenía que llevar al ganado a los pastos, mejor comenzar pronto, así podría regresar a buena hora en la tarde y continuar con su lectura después de terminar con los quehaceres de la casa, también debía ordeñar a las ovejas para llevarles la leche recogida a sus clientes, sus merecidas propinas recibía, no podía entretenerse, así que comió un pequeño aperitivo para desayunar y lleno su morral con unas buenas viandas para la comida, salió raudo y veloz hacia su cometido.

Rondaban las siete de la mañana cuando llego al cerro, el bosque de pino y el manto verde predecían que sería un día tranquilo, transcurrió la mañana y después de comer a nuestro pastorcillo le embriagó el sueño, se quedo placidamente dormido pues sabía que al menor problema su compañero fiel, aquel pastor alemán llamado Oliveros que siempre le acompañaba, le avisaría.

Transcurrieron las horas y de repente un sonido estremecedor le despertó, estaba diluviando, una fuerte tormenta se había desatado, lo peor de todo es que no se había dado cuenta, había caído en tan profundo sueño que no había sentido ni el retumbar de los truenos ni las gotas empapando su cuerpo, pero eso no era todo, su rebaño y su cuidador habían desaparecido.

¡Dios mío! ¿y ahora que haría él?, no se podía ver nada, todo estaba oscuro, la manta de agua que caía le impedía ver más allá de donde estaba, tampoco escuchaba el balido de las ovejas ni el ladrillo del perro, ¿dónde se habrían metido? ¿las habrían robado? ¡Imposible, Oliveros le hubiera avisado! pero claro tampoco se habría dado cuenta, aunque eso hubiera sido lo ocurrido, otra vez todo perdido, otra vez empezar de nuevo, pensaba, ¿por qué? se preguntaba, ¿acaso se lo merecía? si él lo único que hacía era trabajar para vivir, tan ensimismado se encontraba en medio del Cerro, mirando y buscando, dando vueltas a su alrededor llevado por aquellos pensamiento negativos e intentando dar una explicación a lo ocurrido que en uno de sus pasos tropezó con algo, era su bastón, lo reconoció al tocarlo con sus manos, se incorporó y al mirar al frente no podía creer lo que sus ojos veían.

En el medio del Cerro, como si de otro lugar se tratase, se había abierto una brecha de luz, como un camino que bajaba del cielo a la tierra, en el centro de ese haz había algo, no podía distinguir bien el que, pero decidió acercarse para comprobarlo, nada podía perder, además aquel lugar que apareció de la nada parecía seguro. Se acercó lentamente, con miedo, asustado, a medida que se iba acercando podía observar formas de distintos tamaños mirando hacía algo que había, algo que brillaba más fuerte que el resto de la luz, cuando por fin alcanzó su objetivo, boquiabierto, no podía creerlo, allí no llovía, no hacía frío, estaba todo su rebaño, incluso su perro, lo que tanto admiraban aquellos animales, en silencio, sin emitir ruido alguno, mansos, era una forma humana que emitía destellos rodeada de ángeles, era la Virgen María, la cual le habló diciéndole:

- - Pastorcillo, ¿Qué temes?, ¿acaso me tienes miedo? ¿crees que yo podría dejar que te ocurriera algo malo? Aquí tienes tu rebaño, no se ha perdido ni te lo han robado, tan sólo los he resguardo mientras esta dura tormenta caía, no volverás a pasar penurias, ya bastante tuviste con tu desgracia, te auguran largos años de bienestar, no te faltará la comida, ni tu trabajo diario, ni siquiera aquellos a los que tan servilmente llevas la leche y quesos cada día, regresa a tu casa pastor, tan sólo una cosa te pido para que todo esto ocurra y es que vengas a visitarme a diario con tus humildes ovejas, que pasten en estas tierras que nos rodean, es mi único deseo, no pido nada para mí pues yo con ver feliz a mi pueblo ya estoy llena de dicha.

Mirando incrédulo a aquella figura de una belleza inigualable, con cabellos largos y negros como el ébano, piel blanca aparentemente suave y delicada, la cara siempre sonriente reflejaba una dulzura y amor incomparable, sus ropas humildes de las que destacaban únicamente su manto rosado con bordados de oro y la corona que portaba que la daban, junto con los cuatro ángeles que la rodeaban, un aspecto angelical. Se abrió paso entre aquellos seres, se arrodilló ante ella sin atreverse a tocarla y comentó:

- Así lo haré mi Señora de Los Ángeles – dijo el Pastorcillo tartamudeando – serán ordenes para mi tus deseos y te doy las gracias por cuidar de estos pobres animales y mi humilde persona, ya ganaste un siervo más en tu morada, morada que con ayuda del pueblo será aquí construida, tus hechos serán contados en todo este terreno.

Con estas últimas palabras del Pastor, La Virgen desapareció, dejando detrás de sí una pequeña talla de su persona, la cual el pastorcillo cogió con sumo cariño entre sus brazos, reunió el rebaño y viendo que la tormenta se había disuelto y el sol y la calma reinaba de nuevo en el lugar corrió despavorido hacia su casa, encerró al ganado y acudió al Párroco del pueblo para contarle lo acontecido.

Fue entonces cuando se decidió levantar en el lugar de la aparición una Ermita en honor de La Virgen de Los Ángeles, nombre con la cual fue bautizada y cuya autoría se debe al pastorcillo al que se le apareció, desde este hecho no hay día que el pastor falte a su promesa de acudir al Cerro, así como el pueblo devoto de la misma a dirigir sus plegarías a aquel santo lugar llamado hoy en día El Cerro de Los Ángeles.

Fue así como se cuenta el origen del Cerro de Getafe en uno de aquellos libros que a Ceferino, el Pastorcillo, le gustaba leer sobre leyendas ocurridas a distintos personajes y que se convirtió en protagonista indiscutible de una de las fábulas contadas en años posteriores.

Autor: Raquel Sánchez.

Relatos Jamás Contados


martes, 6 de mayo de 2008

Nuevas Incorporaciones y Estrenos


NUEVAS INCORPORACIONES Y ESTRENOS


En este camino que emprendo no me encuentro sola, aunque la principal autora y protagonista de la idea de realizar este Blog sea mi persona, Arwen por mis lectores conocida pero llamada Raquel Sánchez en realidad, me acompañarán otras personas que de una forma u otra haremos que cuando hagaís un recorrido por nuestra ciudad se torne más alegre y misterioso si cabe.

Os presento un estreno en esta página, la apertura de dos nuevos espacios, por un lado dispondréis de un glosario de imágenes de todos los lugares visitados y por otro se abre un nuevo apartado de Relatos Jamás Contados en Un Paseo por Madrid que serán escritos por mi y mis colaboradores, os invito a visitar, aparte de este, el nuevo espacio abierto que contará además de con los relatos aquí narrados con otras fábulas o leyendas que nada tienen que ver con Madrid, el cual podréis hallar en Relatos Jamás Contados, espero que os guste.


Así pues os dejó unas líneas que os dirige nuestro nuevo integrante, Marcelino Andrade, al cual desde aquí doy personalmente las gracias por ofrecerse a formar parte de esta pequeña familia, de la cual ya le considero miembro indispensable:


"Enamorado de Madrid y sus parajes más encantadores, Marcelino (Marce para vosotros, amigos de este blog) es un escritor amateur que siempre ha tenido la vocación de ilustrar la ciudad en la que nació como se merece, o al menos lo mejor que sepa. Estará entre nosotros de forma itinerante pero fiel, e intentará dar una imagen distinta de estos históricos lugares por todos conocidos" (Marcelino Andrade).

Un paseo por Madrid


UN PASEO POR MADRID


Madrid, ciudad turística por excelencia, cautivadora de sensaciones para sus visitantes y habitantes, llena de vida diurna y nocturna, envuelta en misterios y leyendas, región que oculta escondrijos de antiguos bandoleros, amores prohibidos de señores feudales de alta clase económica de épocas pasadas, duelos entre aristócratas, intrigas, casas con espíritus de nobles que las rondan, así como tramas entre los personajes que rodeaban a la Realeza de aquellos años, exposiciones de los lujos existentes en esos siglos mediante Edificios, Parques de recreo, restos de joyas y vestimentas usados de los cuales, algunos de ellos, tenemos el gusto de poder observar ya que se han conservado hasta nuestros días.


Dejaremos volar nuestra imaginación dando Un paseo por Madrid, abriendo nuestra mente hacía las narraciones que iremos escuchando en nuestro recorrido por sus calles, ¿serán hechos verídicos o falsos, simples leyendas urbanas?, ¡dejémonos llevar! ¿Me acompañáis?, ¡Vivámoslas como esos personajes! ¡Caminantes no hay camino, hagamos camino al andar!.

Fiestas Locales


FIESTAS LOCALES


* 2 de mayo, Comunidad de Madrid.

* 15 de mayo, fiestas de San Isidro Labrador, patrón de Madrid.

* 13 de junio, San Antonio de la Florida.

* 16 al 25 de julio, fiestas de Nuestra Señora del Carmen, patrona del distrito de Chamberí.

* 6 al 15 de agosto, fiestas de la Virgen de la Paloma, patrona popular de Madrid y patrona de los distritos Centro y Arganzuela.

* 7 de agosto, San Cayetano, patrón del barrio de Cascorro.

* 10 de agosto, San Lorenzo, patrón del barrio de Lavapiés.

* 12 de octubre, Virgen del Pilar, patrona del barrio de Salamanca.

* 9 de noviembre, fiestas de Virgen de la Almudena, patrona de Madrid.