domingo, 9 de noviembre de 2008

Fuente de Neptuno

FUENTE DE NEPTUNO



Fue construida entre 1780 y 1784 como parte de las obras de ordenación del Salón del Prado. Fue realizada al tiempo que la Fuente de Cibeles pero sin embargo se conserva en peor estado, a pesar de haber sido restaurada en varias ocasiones.


La obra, realizada sobre un diseño de Ventura Rodríguez, se debe al escultor don Juan Pascual de Mena quien la realizó toda ella en mármol blanco procedente de Montesclaros (Toledo).


Consiste en un gran pilón circular en cuyo centro se encuentra el dios Neptuno que, según la mitología, gobernaba sobre las aguas y los mares, cabalgando las olas sobre caballos blancos. Este Dios también es conocido como Poseidón. Representado con una culebra enroscada en la mano derecha y el tridente en la izquierda sobre un carro formado por una concha tirada por dos caballos marinos. Alrededor del carro se ven focas y delfines que arrojan agua a gran altura. El dios de las aguas aludiría a la Marina que Carlos III reformó para hacerla más competitiva y reforzar el nexo con las colonias.


La fuente, que en un principio estuvo situada entre el Prado de San Jerónimo y el Paseo de Trajineros, mirando a Cibeles, fue trasladada al centro de la Plaza de Canovas del Castillo en 1898, lugar en donde sigue actualmente. Forma parte, junto con la Cibeles, y la Fuente de Apolo y las Cuatro Estaciones de los tres grandes grupos escultóricos diseñados por Ventura Rodríguez para el Salón del Prado.


La situación privilegiada de la fuente, con el Hotel Palace y el Ritz a sus lados, el Museo del Prado, el Thyssen y el Congreso de los Diputados, hacen de la fuente un lugar de paso obligado. Al encontrarse en el medio de una glorieta, en una zona con mucho tráfico, no se puede apreciar de cerca correctamente, aunque puede que en una futura remodelación de la zona, esto se subsane. El Atlético de Madrid va a esta fuente para celebrar sus triunfos.


Fotos: - Fuente de Neptuno.

Plaza de Canovas del Castillo

PLAZA DE CANOVAS DEL CASTILLO


Esta es la Plaza de Neptuno, nombre tan popular que poca gente sabe que su identidad real es Plaza de Canovas del Castillo dedicada al político y literato Antonio Canovas del Castillo el cual murió asesinado en el balneario de Santa Águeda en Guipúzcoa.

sábado, 25 de octubre de 2008

Hoteles de lujo y Fuentes mitológicas

HOTELES DE LUJO Y FUENTES MITOLÓGICAS


¿Quién no ha imaginado alguna vez pasar una noche de ensueño en un hotel lujoso donde con un simple gesto de la mano tuviéramos todo a nuestro servicio? O ¿Ser un personaje poderoso, un Dios, por ejemplo, que pueda manejar el mundo a su antojo?.

Eso podríamos pensar al pasear por el Paseo del Prado y encontrarnos con dos de los Hoteles más lujosos de Madrid, el Hotel Palace y el Hotel Ritz, entre otros, u observando las Fuentes de Neptuno y de Cibeles.


Aunque casi la mayoría hemos ido alguna vez a hoteles para pasar cortas estancias de vacaciones, no todos cuentan con los mismos servicios e instalaciones que estos dos mencionados anteriormente. Son dos edificios destacados entre la gente con posibilidades y elegidos por numerosos artistas para pasar sus noches cuando vienen a realizar conciertos o estrenos de películas, incluso presentaciones de libros de importantes escritores así como conferencias de personajes ilustres.


Lo mismo sucede con estas fuentes, son piezas indiscutibles de postal características de Madrid e inmortalizadas en las imágenes tomadas por todo tipo de turista que viene a visitar la ciudad.


¿Cuántas personas han pasado por sus alrededores y no se han parado a fotografiarlos?. En mi humilde opinión creo que ninguna.

Evocando a los Dioses

EVOCANDO A LOS DIOSES



Era una dura tarde en los talleres de Don Juan Pascual de Mena. Eran más allá de las siete, y Benito Ulla era el único ser vivo en el gran edificio lleno de humanos y animales de mármol, sin más alma que la que el propio Juan Pascual, antiguo Director General de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ya retirado desde hace varios años.


Corría el invierno del año 1783, y el tiempo se había demostrado especialmente inclemente en los últimos días. Benito simbolizaba una de las más recientes incorporaciones al grupo de escultores de Mena, aunque él no era precisamente un joven aprendiz, sino que ya llevaba quince años de experiencia a sus espaldas, en talleres menores de Toledo y Alcalá de Henares.


Ese día había nevado copiosamente en la capital de España y solo Benito, que era el que más cerca vivía de la ubicación de los talleres, había conseguido llegar hasta allí. Llevaba solo todo el día, y pensaba que más le valdría no haber ido esa mañana al taller, pero ya estaban retrasándose mucho con el encargo que los propios asistentes personales del monarca Carlos III les habían mandado elaborar, una fuente con la efigie del dios romano Neptuno, diseñada por el propio maestro arquitecto Ventura Rodríguez.


Se suponía que esta estatua tendría que haber estado en el Salón del Prado el pasado año, coincidiendo con la colocación de la fuente de la diosa Cibeles que Francisco Gutiérrez había cincelado el pasado año, pero seguramente hasta el 84 no podría estar situada en el emplazamiento indicado, frente a su compatriota y sus leones.


Pues allí se encontraba Benito iluminándose con un pequeño candil y llegando a la triste conclusión de que no iba a tener mucho más tiempo de trabajo en ese día. Casi a oscuras remataba el hocico de uno de los caballos marinos, mientras se preguntaba de que retorcida imaginación salían ese tipo de criaturas, puesto que él nunca había oído hablar de caballos con la parte posterior como si fuera la de un pez. Quizá en otros lugares, en las lejanas Filipinas, habían visto a semejantes criaturas, porque Benito en su inocencia no creía posible que nadie pudiera inventar algo tan extraño sin haberlo visto antes.


Estando allí solo todo el día, y realizando ahora mismo una tarea bastante rutinaria, poco le costaba hacer volar su mente a los dilemas que le producían ese tipo de cuestiones. ¿Por qué no usar peces, o delfines como en las fuentes de Paris? De todos modos, ¿para qué necesitaría el dios romano de las aguas un carro tirado por caballos? Las propias aguas podrían llevarlo hacia donde él quisiera, o podría ir encima de algún animal acuático, sobre una gran tortuga o algo parecido.


Además, desde el principio este encargo le dejaba perplejo. Bueno, no solo este, sino todos los del Salón del Prado. ¿Por qué tenían que reverenciar a Neptuno, o incluso a Cibeles, cuya existencia desconocía hasta el mismo momento que se enteró de la construcción de su fuente? Los españoles eran católicos cristianos desde siempre, no entendía porque no se les dedicaban esas fuentes a los santos o a los apóstoles... Vale que quisiéramos parecernos a los franceses, pero todo tiene un límite. Si ellos no querían reverenciar a los ángeles y a los santos allá ellos, pero los españoles se jactaban de ser los más devotos cristianos de Europa, con permiso del Vaticano, y no terminaba de entender este tipo de encargos. A él le gustaban más las imágenes religiosas, como el San Juan Bautista que su propio maestro esculpió para la iglesia de San Fermín de los Navarros.


Sumido en sus pensamientos, terminó casi sin darse cuenta de dar forma al equino hocico que le había llevado casi toda la tarde. Alzó el candil sobre su cabeza y contempló la pieza completa. Allí vio el rostro de Neptuno, sin ojos definidos, mirando hacia un lado, con los cabellos mecidos por el viento. Formaba una estampa regia, pese a estar casi desnudo, y Benito terminó por admitir que las figuras de la antigüedad también tenían una magnífica estampa.


Para cuando el reloj de la iglesia cercana dio las siete y media, Benito ya estaba despojándose de su mandil y abrigándose todo lo posible, con la manta de viaje sobre su chaquetón y calándose la gorra. Ahí fuera, en la oscuridad, haría un frío realmente intolerable.


Autor: Marcelino Andrade.

Relatos Jamás Contados

Exposición del 2 de Mayo de 1808 (Guerra de la Independencia) en el Centro Cultural de La Villa y La Biblioteca Nacional


EXPOSICIÓN DEL 2 DE MAYO DE 1808 (GUERRA DE LA INDEPENDENCIA) EN EL CENTRO CULTURAL DE LA VILLA Y LA BIBLIOTECA NACIONAL

Con motivo del Bicentenario de La Guerra de La Independencia la Comunidad de Madrid ha realizado diversos actos para celebrar el triunfo sobre las tropas francesas en la capital.

Por ello el Ayuntamiento realizó en estos días varias exposiciones, algunas de ellas situadas en el Centro Cultural de La Villa de Madrid, lugar próximo al Teatro Fernán Gómez, en la Plaza de Colón, otra en La Biblioteca Nacional, una tercera en el Canal de Isabel II y por último otra en Conde Duque.

En todas estas exposiciones se muestran cuadros realizados por Goya, en los que inmortalizaba los acontecimientos ocurridos en aquellos años, así como el vestuario de las tropas implicadas en el enfrentamiento, armamento militar y diversos documentos y videos que testimonian el levantamiento.

Este fervor de lucha que impulsó al pueblo madrileño a amotinarse, y no al Estado de aquel entonces, hay que debérselo a el alcalde de Mostotes que fue el encargado de hacer llegar bandos a todos los ciudadanos para levantarse contra los franceses que en un principio habían asegurado que únicamente querían pasar a través de España para la conquista de Portugal dejando detrás de sí su verdadero objetivo escondido que era apoderarse del Trono Real Español para entregárselo al hermano de Napoleón, José Bonaparte, apodado por los madrileños como “Pepe Botella”. Esto hizo que ese día, el 2 de mayo de 1808, el pueblo madrileño al ver que querían sacar a la Familia Real que estaba en Palacio para llevársela a Francia se concentrara en este lugar y al grito de ¡Que nos lo llevan! penetrará en las instalaciones y comenzara la lucha callejera con un triunfo histórico que se recuerda año tras año a pesar de los fusilamientos y pérdidas sufridas por tal acto.

A tal efecto se erigieron numerosos monumentos para recuerdo de las generaciones venideras como el mencionado anteriormente.

Fotos: - Exposición del 2 de Mayo de 1808 (Guerra de La Independencia).