lunes, 20 de enero de 2014

Nomenclatura de la Plaza Mayor

El nombre de la plaza ha variado a lo largo de la historia, se llamó primeramente "Plaza del Arrabal" porque estaba situada fuera de la muralla, en el Arrabal. Después con el paso de los años ha ido cambiando sucesivamente de denominación dependiendo de la situación política.

En 1812, cumpliendo el decreto que disponía que todas las plazas mayores de España pasasen a llamarse "Plaza de la Constitución", cambió de nombre, pero solo duraría hasta 1814, año en que pasó a llamarse "Plaza Real". Recuperó el nombre de "Plaza de la Constitución" en diversos periodos posteriores.

En 1873, cambió su nombre por el de "Plaza de la República", y otra vez a "Plaza de la Constitución" desde la Restauración de Alfonso XII en 1876 hasta la Dictadura de Primo de Rivera en 1923. Tras la proclamación de la II República se volvió a cambiar al nombre de "Plaza de la Constitución" hasta el final de la Guerra Civil española cuando se recupera el popular nombre de "Plaza Mayor", nombre que perdura hasta la actualidad.

martes, 14 de enero de 2014

Plaza Mayor

La Plaza Mayor de Madrid está situada en el centro de la ciudad, a pocos metros de la plaza de la Puerta del Sol y de la Plaza de la Villa junto a la calle Mayor.

Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho, que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza. Dispone de nueve puertas de acceso, de las cuales la más conocida es la del Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste de la plaza. En el centro del lado norte de la plaza se levanta la Casa de la Panadería y enfrente suyo, en el lado sur, la Casa de la Carnicería. En los soportales, sostenidos por pilares de granito, se alojan numerosos comercios de hostelería, por ser un importante punto turístico de Madrid, así como de tiendas coleccionismo, filatelia y numismática.

Los orígenes de la plaza se remontan al siglo XV, cuando en la confluencia de los caminos (hoy en día calles) de Toledo y Atocha, a las afueras de la villa medieval, se celebraba en este sitio, conocido como "Plaza del Arrabal", el mercado principal de la villa, construyéndose en esta época una primera casa porticada, o lonja, para regular el comercio en la plaza.

En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera, comenzándose el derribo de las "casas de manzanas" de la antigua plaza ese mismo año. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quién concluirá la plaza en 1619.

La Plaza Mayor ha sufrido tres grandes incendios en su historia, el primero de ellos en 1631, encargándose el mismo Juan Gómez de Mora de las obras de reconstrucción. El segundo de los incendios ocurrió en 1672 siendo el arquitecto Tomás Román el encargado de la reconstrucción. El último de los incendios, que arrasó un tercio de la plaza, tuvo lugar en 1790, dirigiendo las labores de extinción Sabatini. Se encargó la reconstrucción a Juan de Villanueva, que rebajó la altura del caserío que rodea la plaza de cinco a tres plantas y cerró las esquinas habilitando grandes arcadas para su acceso. Las obras de reconstrucción se prolongarían hasta 1854, continuándolas, tras la muerte de Villanueva, sus discípulos Antonio López Aguado y Custodio Moreno.

En 1848, se colocó la estatua ecuestre de Felipe III en el centro de la plaza, obra de Juan de Bolonia y Pietro Tacca que data de 1616.

En 1880, se restauró la Casa de la Panadería, encargándose Joaquín María de la Vega del proyecto. En 1921 se reformó el caserío, trabajo a cargo de Oriol. En 1935 se realizó otra reforma, llevada a cabo por Fernando García de Mercadal. Y en los años 60 se acometió una restauración general, que la cerró al tráfico rodado y habilitó un aparcamiento subterráneo bajo la plaza. La última de las actuaciones en la Plaza Mayor, llevada a cabo en 1992, consistió en la decoración mural, obra de Carlos Franco, de la Casa de la Panadería, que representa personajes mitológicos como la diosa Cibeles.

jueves, 12 de diciembre de 2013

La Mariblanca: Historia

En el indicativo de la Puerta del Sol se puede ver la fuente con la Mariblanca.

La estatua ha sufrido diversos desplazamientos a lo largo de los casi 400 que posee. Ha tenido diversos emplazamientos desde que fuera inicialmente diseñada como motivo ornamental para una fuente de la Puerta del Sol.

La estatua desde que fue adquirida en 1625 por Florentino Ludovico Turqui (junto a cuatro otras esculturas) y posteriormente colocada en 1625 en la fuente de la Fé en la Puerta del Sol de Madrid, ha sufrido diversos desplazamientos a lo largo de la ciudad. Ya se declara en una crónica de la época, por Domingo Núñez (carretero de Alicante), que durante su primer viaje a Madrid, la figura apareció con la cabeza separada del tronco, debido a los violentos movimientos del viaje. Florentino Ludovico le descontó al carretero Domingo Núñez 100 reales en concepto de la reparación. La blancura de la escultura de mármol hizo que los aguadores de finales del siglo XVII la acabaran denominando la "Mariblanca". La fuente se denominaba también la de las "Arpías" debido a que estaba rodeada de otras cuatro figuras que las representaban y que vertían agua por los pechos. La fuente fue sufriendo diversos cambios a lo largo del siglo XVIII. Mesonero Romanos describe la posición de la figura en su «Manual de Madrid» de 1831 como una estatua ubicada en el centro de la Puerta del Sol. En su descripción menciona al arquitecto Pedro Ribera como su posible escultor.

En 1838 Juan Pedro Ayegui propone el desplazamiento de la fuente, en ese mismo año se produce el desplazamiento a la Plaza de las Descalzas Reales. En esta plaza se levanta una fuente más modesta de cuatro caños con la Mariblanca en su centro. Permaneció en este sitio hasta que en 1892 se substituye por una estatua de Pedro Piquer (Fundador del Monte de Piedad). Desde este lugar la estatua va a parar a un Almacén de la Villa donde estaría almacenada siete años hasta que en 1912 se decide ubicarla al aire libre en los Jardines del Retiro de Madrid. En los años 70 se reubicó entre unas columnas del canal situado en el Paseo de Recoletos. La estatua permaneció en este lugar hasta que fue dañada por vandalismo dejándola dividida en varios trozos. Fue restaurada por el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. El 26 de marzo de 1985 el alcalde por entonces Enrique Tierno Galván decide colocarla de nuevo sobre una columna en la Puerta del Sol, justo entre una parada de autobuses que salía de la plaza.

A raíz de este acto el Ayuntamiento decide trasladar la estatua al Museo Municipal de Madrid (Fuencarral, nº 78) y con ello proteger la figura. La estatua pasa así algunos años en el rellano de una escalera del Museo. De todas formas existe otra figura en el Museo de Madrid (calle Príncipe de Vergara), y surge la duda entre algún autor sobre cual es la estatua original.

El Ayuntamiento de Madrid decide sacar la estatua de la sala del Museo de Madrid y que regrese de nuevo a la Puerta del Sol. La coloca en el pedestal el 25 de septiembre de 2009 en el cruce entre la calle Arena y la Puerta del Sol, desde donde en la actualidad nos mira vigilante.

Fotos: - Puerta del Sol.

lunes, 25 de noviembre de 2013

La Mariblanca

La Estatua de la Mariblanca es una estatua adquirida en 1625 por el escultor italiano Florentino Ludovico Turqui para coronar la fuente monumental que se hallaba en frente de la Iglesia del Buen Suceso en Madrid. Dicha fuente se encontraba emplazada en el lugar ya desde 1616 y era conocida por Fuente de la Fé (ubicada a la entrada de la calle del Carmen) y poseía muchos caños. No existe consenso entre los autores sobre si la estatua representa a Diana, o a Venus, o si por el contrario se trata de una alegoría de la Fe, a la que popularmente se la ha venido denominando la Mariblanca debido a la blancura del mármol con que está tallada.

Fotos: - Puerta del Sol.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

El Oso y el Madroño

Situada en la Puerta del Sol junto a la embocadura de la calle del Carmen, fue realizada en 1967 por el escultor Antonio Navarro Santafé. Representa los símbolos heráldicos de Madrid: un madroño sinople frutado de gules, sobre el que se empina un oso.

En un principio, Madrid sólo tuvo como símbolo a un oso pasante, y con esta enseña acudieron las milicias madrileñas a la batalla de las Navas de Tolosa (1212). Posteriormente, y según la tradición, se sustituyó el oso pasante por un madroño y un oso empinado. Este cambio se debió a la resolución adoptada en el largo pleito que enfrentó a la Villa con el Cabildo de Curas y Beneficiados de Madrid sobre la propiedad de los pastos y arboledas. Así, se acordó que los pastos pasaran a propiedad del Cabildo y los árboles al Concejo madrileño. Desde ese momento, el Cabildo usó en su escudo el oso pasante, mientras que la Villa adoptó para el suyo el oso erguido y el madroño, enseña que venía a simbolizar que los árboles eran propiedad de la Villa.

La propuesta para realizar un grupo escultórico con estas figuras fue hecha por la sección de Cultura del Ayuntamiento, cuyos responsables planteaban popularizarlo al igual que había hecho Copenhague con su sirenita o Bruselas con el Manneken Pis. El monumento le fue encargado a Antonio Navarro Santafé, que hizo las figuras en bronce. Se decidió colocarlo en la Puerta del Sol, donde en su día había estado la fuente de la Mariblanca. En 1985, con motivo de la colocación de una copia de la Mariblanca en el lugar que había ocupado entre 1625 y 1838, el monumento del oso y el madroño pasó a situarse a la entrada de la calle Carmen, donde ha estado ubicada hasta el año 2010, en la actualidad ha sido trasladada a la confluencia con la Calle Alcalá y la Puerta del Sol.

A quien, a fecha de hoy, afirma que el citado oso no es tal si no que es una osa que simboliza la constelación de la osa mayor, así como que el árbol de la escultura no es un madroño si no una encina. Sea como fuera, dicha figura se ha convertido en uno de los emblemas más característicos de Madrid.

Fotos: - Puerta del Sol.